#Reportajeespecial

La venganza de los deplorables

Por: Arturo Cravioto 

«President Trump» y «Trump Triumphs», fueron, muy a su pesar, los cabezales de los diarios norteamericanos The Wall Street Journal y The New York Times el 8 de noviembre.

Ello como resultado de la elección presidencial de Estados Unidos, de la que la mayoría de los medios de comunicación, dieron una cobertura notablemente tendenciosa a favor de la demócrata Hillary Clinton y satanizar al extremo, la figura del republicano, Donald Trump.

Sin embargo la realidad fue otra, para quienes tuvimos la oportunidad de atestiguar en Nueva York, el verdadero sentir de la comunidad latina y estadounidense, donde también los candidatos de los partidos Demócrata y Republicano, se instalaron para recibir los resultados de los Colegios Electorales estatales.

«Los deplorables» se impusieron a los demócratas, como síntoma del descomposición de una política neoliberal que no protegió a su clase media, del impacto de la crisis económica de 2008 que enfrentó Estados Unidos.

«Deplorable», como el término que utilizara Hillary Clinton, en referencia a su contraparte republicana, Donald Trump, durante el fervor de la campaña.

Para el republicano Donald Trump, ganador del proceso, la situación no fue muy diferente, a pesar de contar sólo con la simpatía de Fox News, ésta cadena noticiosa, también perdió la utopía de la objetividad, al solo señalar las bondades del magnate inmobiliario durante su campaña.

Con ello, medios de comunicación, encuestadoras, así como las instituciones y la propia prensa norteamericana, perdieron la confianza de la sociedad y cayeron en el descrédito total de un pueblo multiétnico y multicultural.

En México, la cobertura y seguimiento del proceso electoral fue igualmente «deplorable» e imparcial, al mostrar un total apoyo a la demócrata y silenciando las controversias de las que fue objeto por las filtraciones de correos electrónicos que, paulatinamente, fue publicando WikiLeaks, sobre actos de corrupción, espionaje y uso arbitrario del poder por parte de Hillary Clinton, durante su función como secretaria de Estado.

A nivel nacional, los medios de comunicación enfatizaron los aspectos anti raciales de la campaña de Donald Trump para enfocarse en la plataforma de la demócrata, como el mejor escenario para México.

Todo ello sin considerar la agenda imperial de Clinton:

«Su estrategia es la de seguir sometiendo a México a una subordinación a los intereses de dominación geopolítica de Washington, aumentará la penetración militar en el país y colocará a México bajo el paraguas de espionaje. En el poder, Hillary aplicará las nuevas leyes aprobadas por Barack Obama en materia de delincuencia transnacional y usará el privilegio de perseguir delincuentes dentro de territorio mexicano, sin importar las leyes locales».

Es lo que escribió el periodista Carlos Ramírez en su columna Indicador Político.

La menos peor

Sin embargo, los norteamericanos, los de clase media baja, latinos, afroamericanos, chinos, judíos, indios, musulmanes y distintas minorías étnicas no mordieron el anzuelo de los medios de comunicación y empresas encuestadoras que daban ventajas de entre 5 y 10 puntos porcentuales de popularidad a la demócrata.

Eso pude atestiguar durante el día de las votaciones como reportero de Ultra Noticias Puebla, medio de comunicación que, desde 2014, cada final de año, realiza una gira de trabajo a Nueva York, para transmitir en vivo el noticiero de Fernando Canales, en un esfuerzo por vincular a la comunidad migrante de poblanos con sus familias y la sociedad de su estado de origen.

En esta ocasión, la gira de trabajo, se realizó durante el cierre de campañas y el día de la votación, en la que pudimos atestiguar detalles interesantes.

Desde días previos al proceso, la comunidad mexicana expresó a este reportero su intensión de votar por la demócrata Hillary Clinton, al percibirla como «la menos peor de las opciones», sin embargo, la mayoría no expresó temor a ser deportada o presenciar un ambiente de intolerancia a la comunidad de origen mexicano en Nueva York, al considerar el trabajo y aportación a la economía estadounidense, como su mayor respaldo.

En todo caso, muchos expresaron que el voto por la demócrata sería para «mantener las cosas como están».

«Sería menos peor», expresó Diego, un vendedor de comida mexicana, en un remolque, ubicado en Park Av. y la calle E 21, en Manhattan, quien consideró que la demócrata «haría las mismas pendejadas que Obama», en tanto que con Donald Trump, mejoraría la seguridad, pero «sería más estricto con la comunidad mexicana».

https://youtu.be/SGZlH6wUZA4

En el mismo tono se pronunció Yolanda, una comerciante de origen poblano, entrevistada en la misma zona de Manhattan, quien dijo, un día previo a la elección, no sentir miedo si Donald Trump llegara a la Casa Blanca.

https://youtu.be/tp1SiUM04ms

El día D

Ya para el martes 8 de noviembre, día de la elección, desde temprana hora, los latinoamericanos acudieron a los centros de votación, instalados en escuelas y edificios públicos para emitir sus sufragio, al salir del mismo, revelaron optar por la candidata demócrata para la presidencia de Estados Unidos.

Sin embargo, revelaron no tener esperanza de que alguno de los candidatos pudiera generar un mejor panorama que Barack Obama para la comunidad, pero sí reconocieron a la candidata demócrata, como una alternativa al discurso anti racial del republicano Donald Trump.

«Una está cogiendo la idea de Clinton, porque es el esposo, y entonces con Trump, no tiene uno una idea de que pueda jugar con él, pero uno se queda con todas las cosas que están diciendo de la señora Clinton (en referencia a las filtraciones de WikiLeaks, por los correos electrónicos publicados); uno no está confiado en que ella sí va a hacer algo».

-¿No cree que mejore a Obama?

-No-, contestó una ciudadana estadounidense de origen puertorriqueño.

https://youtu.be/IjxjbxncPMA

En contraste, un ciudadano de origen dominicano, sí expresó confianza en un mejor entorno económico en la figura de Donald Trump.

Dijo no confiar en Clinton, debido a que la demócrata se ha mostrado en contra de valores apreciados por los latinoamericanos, como el derecho a la vida, en referencia al aborto.

«A Donald Trump lo califican de loco y sí lo está, pero es un empresario que sabe hacer dinero, entonces, me gusta su forma, porque sabe hacer dinero, sabe crear empresa y eso es lo que buscamos todos, quién quiere estar pobre, ser pobre no es una virtud, es una desgracia, que me enseñe a salir adelante»

Sobre las controversias que ha generado con sus discursos, el dominicano consideró que es su estrategia para llamar la atención, «como un niño que hace berrinche cuando quiere algo», de lo contrario, pasaría inadvertida su propuesta de gobierno.

https://youtu.be/J44cmWcbfn4

La venganza de los deplorables

Ya por la noche, los simpatizantes de la candidata demócrata, Hilary Clinton, se congregaron en la Rockefeller Plaza, ubicada en la 5ta Avenida y la calle 50; en tanto que los simpatizantes del republicano Donald Trump, hicieron lo propio en el edificio de la News Corporation, sede de Fox News, ubicado en la 6ta Avenida y la calle 48, a unos 200 metros de distancia.

Con pantallas gigantes de la NBC, instaladas en la Rockefeller Plaza, también conocida como Democracy Plaza, los demócratas aplaudían y gritaban de cada triunfo estatal de Hillary Clinton, en tanto que abuchearon cada triunfo de Donald Trump.

https://youtu.be/BhszpdYz22s

La concurrencia en este punto de la ciudad, estaba compuesta principalmente por neoyorquinos de clase media y media alta, ejecutivos, estudiantes de las principales universidades de la ciudad, así como oficinistas y algunos trabajadores, en su mayoría sajones.

Por el lado republicano, los simpatizantes del magnate inmobiliario, Donald Trump, hicieron lo propio en la plaza del edificio de la News Corporation.

A pesar del supuesto discurso antiracial de Trump, ahí se dieron cita distintas étnias, tanto de Nueva York, como de estados vecinos, incluso hubo latinoamericanos celebraban con entusiasmo, cada estado que iba ganando el candidato republicano.

Además, afroamericanos con pancartas salieron por las calles de Nueva York a manifestar apoyo a Donald Trump; en marcha y con pancartas, acudieron al edifico de la News Corporation y a la zona de Times Square.

A diferencia de los demócratas, los simpatizantes republicanos estaban integrados por la clase media baja, trabajadores, obreros, granjeros, estudiantes y amas de casa, en su mayoría.

Ahí convivieron distintas razas y clases sociales, musulmanes, indios, judíos, afroamericanos, sajones, ucranianos, rusos, chinos y hasta latinos, todos apoyando cordialmente al que consideraron, si no la mejor, la única opción viable, a su parecer, según sus propios testimonios.

Ahí aplaudían las victorias del candidato, empresarios cuyos negocios quebraron por la crisis de 2008, personas que perdieron sus empleos y gente que vio reducirse poco o a poco su poder adquisitivo en los últimos años; apoyaron a Trump, si no por ser la mejor opción, sí por dar un golpe a la plutocracia norteamericana de Wall Street, en su mayoría de origen judío, la cual ha acaparado gran parte de la riqueza del mundo, y propiciar un cambio.

«This country needs a change, we know Mr. Trump is not the better option, but is what we got, for a moment» (este país necesita un cambio, sabemos que el señor Trump no es la mejor opción, pero es lo que de momento tenemos) explicó una mujer de mediana edad, trabajadora del sector agrario en Vermont, llamada Adele.

Incluso, muchos de ellos mandaron imprimir botones de apoyo a Donald Trump que regalaron a quienes lo solicitaran.

A uno de ellos se le preguntó si eran utilitarios del Partido Republicano, a lo que el ciudadano contestó negativamente, al asegurar que los había mandado a hacer él mismo, por «filantropía».

El botón que repartió aquella feía noche del 7 de noviembre decía: «Trump Wins, The Revenge of the Deplorables» (Trump gana, la venganza de los deplorables).

En la sede de los simpatizantes republicanos pocas fueron las consignas coreadas, pero sí contundentes, entre ellas gritaban «Lock her up», cada vez que alguno de los comentaristas de la Fox News -en las pantallas instaladas afuera del edificio- recordaba los casos de corrupción y abuso de autoridad, que fueron protagonizados por la ex secretaria de Estado, ventilados por WikiLeaks y Julian Assange.

https://youtu.be/GFHSNalzwzg

Así permanecieron cientos de personas, hasta el final de los resultados, hasta casi las 4:00 horas del 9 de noviembre, para luego regresar a sus casas, tomar un baño y volver a las fábricas, granjas y demás centros de trabajo o estudio.

En el caso de los demócratas, congregados en la Plaza de la Democracia, los ánimos empezaron a decaer, cuando los conductores de la NBC, cerca de las 23:00 horas, comenzaron a dar excusas sobre los resultados inflados de las encuestadoras y atribuir la caída de Clinton en los resultados a factores como el entorno económico global, en fin, curarse en “salud’, como hicimos de este lado del “muro”.

El golpe de gracia lo dio el New York Times, mediante la notificación de una nota publicada en su portal digital y en la App para móviles del controvertido diario, por su excesivo apoyo a Hillary Clinton, en la que informó de manera sorpresiva que Donald Trump tenía «86 por ciento» de probabilidad de ganar la elección, cuando aún faltaban muchos estados, los de la Costa Oeste, por computar.

Por el contrario, para el lado Republicano los ánimos subían conforme avanzaba la noche; algunos asistentes con los que éste reportero pudo conversar, dijeron fuera de cámara y grabadora que estaban felices por el golpe a las dinastías Clinton y Bush, quienes controlaron por más de 30 años, de forma injusta, la política económica e internacional de la aún máxima potencia del mundo.

Eran cerca de las 3:40 horas cuando cayó el resultado de Pensilvania, el estado que definió la victoria de Donald Trump; con un valor de 20 puntos electorales, ubicó al republicano con 276 puntos, con lo que superó la barrera de los 270 puntos necesarios para el triunfo, en tanto que Hillary Clinton, hasta ese momento, contaba solo con 218.

Para ese momento, aún faltaban cuatro estados más por terminar conteos.

Unos minutos después, ante una multitud expectante, salió el republicano a dar su primer mensaje como vencedor.

Se comprometió a gobernar para todos y hacer lo necesario para que los norteamericanos se sientan orgullosos de su presidente, al tiempo de reconocer que los sucedido, más que una campaña, fue un movimiento social.

Mientras tanto, la Plaza de la Democracia, es decir, el Rockefeller Center, permanecía casi vacío, tras la pérdida de la elección para Hillary Clinton.

https://youtu.be/aOkrFf7T9Dw

Apunte final

Los sistemas, cuando están a punto de perder algo importante, siempre son defendidos a costa de cualquier medio; este fue el caso y las consecuencias serán globales.

Ante ello, puede convenir más la esperanza que la zozobra como sentimiento y actitud para enfrentar algo nuevo y evitar que las economías se desplomen por el temor.

De manera personal, no sabría qué contestar si alguien me preguntara si confío en Donald Trump, seguramente la respuesta sería negativa, tal vez no sea un político, lo que lo vuelve una figura revelde para un sistema desgastado que necesita evolucionar, pero de fondo es un empresario, beneficiario del capitalismo quien despertó el racismo.

Sin embargo, lo que sí puedo decir con certeza, es que creo y comprendo a la gente que votó por él; iniciaron algo que podría resultar, en el largo plazo, en un cambio profundo en el sistema que los ha dejado, tanto a ellos como a millones de personas más en el mundo, en la pobreza.