/El crimen intenta reclutar a 1 de cada 10 jóvenes de Ecatepec, y ya tiene 72 mil en sus manos: estudio

El crimen intenta reclutar a 1 de cada 10 jóvenes de Ecatepec, y ya tiene 72 mil en sus manos: estudio

Sin Embargo

Ecatepec, Edomex, es un microcosmos del país: pobreza, desigualdad, violencia… Ahí, uno de cada 10 estudiantes de secundaria ha recibido ofertas de trabajo del crimen organizado y al menos 75 mil jóvenes participan en alguna actividad delictiva, de acuerdo con la organización civil Cauce Ciudadano y la Universidad de Stanford.

Los activistas sostienen que el Estado mexicano abandonó a los jóvenes en el municipio, como ocurrió en todo el país, y los criminaliza de manera “facciosa” para ahorrarse el costo político y social.

Ciudad de México, 10 de febrero (SinEmbargo).- Ecatepec, Edomex, es un caso paradigmático de las formas de violencia que viven las juventudes en México, refieren integrantes de la organización civil Cauce Ciudadano.

La ausencia del Estado en la vida de los jóvenes, además de las inadecuadas políticas públicas, complican el contexto de violencia y de criminalización en el que viven. No obstante, señalaron los activistas, vivir en un entorno violento no condena a las juventudes a ser víctimas o victimarios. Pero si incide en su comportamiento; y en ese sentido, el problema es la actitud y las acciones que los jóvenes adoptan de cara a la violencia.

Según Carlos Cruz, presidente y fundador de Cauce Ciudadano, la organización calcula que al menos 75 mil jóvenes de Ecatepec participan, en mayor o menor medida, de alguno de los 23 delitos ligados a la delincuencia que están establecidos en la Convención de Palermo de las Naciones Unidas, ”ya sea porque cuidan una casas de seguridad, porque llevan armas de un lugar a otro, porque trafican con una persona, o enganchan a una chica para después llevarlas a temas de trata…”.

Ecatepec es un municipio en el que el 93.6 por ciento de sus habitantes se siente inseguro, de acuerdo con la última Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU). Un lugar que cuenta con la presencia las células del crimen organizado como la Familia Michoacana, Guerreros Unidos, Caballeros Templarios, Los Zetas, Cártel del Golfo y el Cártel de los Beltrán Leyva.

Según datos de Cauce Ciudadano y la Universidad de Stanford, 48 por ciento de mil 387 jóvenes entrevistados en Ecatepec reportó la presencia de pandillas en su colonia. Además, el 28 por ciento dijo que en su demarcación extorsionan; y un 22 por ciento dice que es  “fácil o muy fácil” conseguir drogas inhalantes -en el caso de la mariguana, el porcentaje fue de 20 puntos-.

Las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), asimismo, ubican a Ecatepec en el sitio 18 de incidencia delictiva por cada 100 mil habitantes, entre los municipios a nivel nacional. Y según el Instituto Nacional de las Mujeres y la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Genero y el Empoderamiento de las Mujeres, es la localidad más violenta para las mujeres de los últimos años.

Los datos de la asociación civil y de la universidad estadounidense reflejan que el 12 por ciento de los jóvenes han recibido ofertas para formar parte del crimen organizado. También refieren que el 21 por ciento de las juventudes ha utilizado armas blancas para pelear o defenderse y que, un 21 y 20 por ciento, están de acuerdo, de manera respectiva, con las frases “el que no transa no avanza” y “las reglas se hicieron para romperse”.

17 de enero de 2018. Un joven fue asesinado a balazos en un lote baldío ubicado en la segunda cerrada de Noe Fragoso y Noe Fragoso en la colonia Santo Tomas Chiconautla. Foto: Armando Monroy, Cuartoscuro

Pero también, la pobreza azota al municipio que concentra el mayor número de habitantes en el país. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 6.7 por ciento de su población es vulnerable a ser pobre por ingreso. Por otro lado, sólo el 19.6 por ciento de sus habitantes no es pobre y no es vulnerable a serlo.

Según datos de Cauce y Stanford, 22 por ciento de los jóvenes entrevistados reconoció que su familia recibe apoyos del programa Oportunidades.

“Pertenecer a una familia [o entorno] violenta no determina comportamientos violentos. El desarrollo de ideas personales puede favorecer la autonomía, la independencia de las y los adolescentes y evitar que los comportamientos violentos se reproduzcan”, refirió Miguel Agustín López Moreno, coordinador de proyectos sociocomunitarios de Cauce Ciudadano.

Por eso, los esfuerzos encaminados a “tejer una narrativa distinta” deben de estar dirigidos a generar en las juventudes una “resiliencia” o actitud frente a la violencia, a partir del desarrollo de sus capacidades personales, en un entorno de participación comunitaria, en el que ellos se vuelvan agentes de cambio social para “superar y absorber” las experiencias negativas, abundó López Moreno.

En la opinión de Carlos Cruz, “lo que necesitamos en este momento es un programa de acción del Estado. Y en una acción responsable del Estado sobre lo que ha hecho con los adolescentes y con los jóvenes”, es necesario reconocer “que la realidad es que dejaron un mundo hecho pedazos y en un Estado hecho pedazos”.

Según el fundador de Cauce Ciudadano, el error de las autoridades es que sus modelos de intervención “se están construyendo sobre el rompimiento de los factores de riesgo” -acabar con el tráfico de drogas, de armas, entre otros-, en lugar de buscar “las conductas protectoras que los chavos tienen”.

Es decir, las opciones de solución por las que optan las juventudes: si se unen a grupos para evitar la violencia -pandillas, crimen organizado, amigos, etcétera-; si consideran la violencia como una solución a sus problemas; entre otros.

“El delito de portación de cara” -o criminalización de los jóvenes por su aspecto o lugar de vivienda- abona a las violencias que aquejan a la población joven en nuestro país, dijo el activista civil Carlos Cruz. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo.

Para desmantelar el entorno de violencia entre las juventudes, los activistas indicaron que “el Estado debe garantizar el principio pro persona (protección, participación y desarrollo)” que alimente de manera positiva las resiliencias individuales y comunitarias, “sumado a un conjunto de acciones fundamentales” que no han sido aplicadas.

Dichas acciones son: una política nacional de prevención con enfoque de salud pública; el desmantelamiento patrimonial y financiero de la delincuencia organizada (política, empresarial y criminal); y un sistema nacional de desmovilización -de las juventudes en entornos de violencia- que permita generar alternativas para las y los jóvenes que participan de la violencia.

El problema por parte de las autoridades, señaló López Moreno, no sólo radica en la falta de políticas públicas adecuadas, sino en “el uso faccioso” que le han dado a la problemática, desde hace varias décadas, en el que es “preferible que los jóvenes sean criminales en el discurso, a que sean rebeldes. Porque cuando son criminales y son asesinados, es más fácil que no tenga un costo político o social”.

Al respecto, Carlos Cruz indicó que la criminalización de jóvenes como Marco Antonio Sánchez -quien fue aprehendido y desaparecido (por unos días) por policías municipales de Tlalnepantla en la noche del 27 de enero de este año- “es la criminalización de todos los jóvenes en México”.

Y precisamente “el delito de portación de cara” -o criminalización de los jóvenes por su aspecto o lugar de vivienda- abona a las violencias que aquejan a la población joven en nuestro país, explicó.

Según las cifras de su organización, 11 por ciento de los jóvenes entrevistados en Ecatepec fueron detenidos por la policía en algún momento, siendo que en el cuatro por ciento de los casos hubo amenazas por parte de la autoridad. Un ocho por ciento, en cambio, dijo haber sido golpeado por policías al menos una vez.

Estas son parte de las conclusiones y reflexiones desprendidas de un estudio realizado por Cauce Ciudadano y la Universidad de Stanford, en el que analistas y activistas abordan los factores de riesgo y de protección que influyen en la victimización y violencia de las juventudes.

En su desarrollo, el documento contó con la participaron mil 387 jóvenes de entre 12 y 15 años de edad, todos estudiantes de secundaria en 10 escuelas ubicadas en Ecatepec de Morelos.

Foto: Armando Monroy , Cuartoscuro

 

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