• mar. Dic 28th, 2021

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Perro de la Marina detectó explosivos en helicopterazo de los Moreno Valle; acusan que lo omitió en el informe

El hecho no fue parte de la investigación por parte de la Marina; altos mandos señalaron que el perro se confundió. Además  los testimonios de los testigos fueron modificados en sus declaraciones en la  entonces PGR, ahora Fiscalía General de la República,  señalan testigos.

Redacción /Proceso

De acuerdo a a testigos, los testimonios otorgados a la  PGR del desplome del Agusta en el que fallecieron, la entonces gobernadora; Martha Erika Alonso, su esposo; el senador panista, y ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas,  y tres tripulantes más,   fueron cambiados.  Al señalar que vieron una explosión y humo antes del desplome  de la Agusta  A109S, matrícula XA-BON

Asimismo acusan  que la Marina afirmó que “el perro se confundió”, aún cuando tres veces el binomio de la Secretaría de Marina adiestrado para detectar explosivos,  se sentó 3  veces  en el mismo lugar,  sobre los restos de la aeronave que se desplomó en el Cerro de Chacuaco, en la comunidad de Coronango Puebla, el pasado 24 de diciembre del 2018. Sin embargo sin ratificar con un segundo binomio,  dicha detección importante en el caso,  no fue incluída en las indagatorias.

Así  lo indica la investigación que realizó la periodista Gabriela Hernández, corresponsal de Proceso en Puebla.

Parte del reportaje  publicado en la revista, resume los acontecimientos nadarrados por testigos, esto  a tres años del accidente aéreo, -que así fue dictaminado de manera oficial-, cuyas indagatorias  por parte de la  Fiscalía General del Estado de Puebla, se han llevado acabo entre la opacidad y anomalías denunciadas por familiares de los supuestos culpables.

A continuación parte de la información publicada en Proceso:

Helicopterazo de Moreno Valle: Un perro de la Marina detectó explosivos, pero ya no lo confirmaron

A tres años de la caída del helicóptero en la cual murieron la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y su esposo, el senador y exgobernador Rafael Moreno Valle, un perito revela hallazgos, pero también omisiones y errores de procedimiento en las investigaciones sobre el incidente.

A tres años de la caída del helicóptero en la cual murieron la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y su esposo, el senador y exgobernador Rafael Moreno Valle, un perito revela hallazgos, pero también omisiones y errores de procedimiento en las investigaciones sobre el incidente. También este semanario entrevistó a los abogados defensores de los mecánicos de la aeronave, quienes denuncian que las autoridades del estado de Puebla no investigaron el caso a fondo y actúan “bajo consigna”.

PUEBLA, Pue. (proceso).– Alrededor de las 14:00 horas del 25 de diciembre de 2018 un perro de la Secretaría de la Marina (Semar), adiestrado en detección de explosivos, se sentó tres veces sobre los restos del helicóptero Agusta A109S, matrícula XA-BON, en el que murieron la entonces gobernadora panista de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo, y su esposo, el senador y exgobernador Rafael Moreno Valle.

En ese momento hubo un silencio sepulcral en los campos de cultivo del cerro de la Chimenea del Chacuaco, en Santa María Coronango, donde estaba lo que quedó de la aeronave. Sólo el viento se escuchaba, mientras que el binomio canino señaló una y otra vez el mismo lugar. “Todos nos quedamos como pasmados, temerosos”, relata uno de los testigos de este hecho.

Dos fuentes diferentes confirmaron a Proceso que, luego de la escena descrita, “altos mandos” presentes se apresuraron a afirmar que “el perro se había confundido”, por lo que este indicio ni siquiera se asentó en el informe y nunca se tomó en cuenta en las investigaciones sobre las causas del desplome del helicóptero ocurrido el 24 de diciembre de 2018.

no de los especialistas que participó en las indagatorias del incidente proporcionó a este semanario una serie de fotografías en las cuales se observa al perro sentado sobre los escombros de la aeronave –esa es la manera con la cual los animales adiestrados indican haber detectado los indicios–. La escena también quedó captada en un video.

“Se limitaron a decir que fue una confusión, hecho que era altamente improbable, pues el entrenamiento de estos perros es especializado y costoso, de más de 30 mil dólares por cada uno”, afirma el experto entrevistado bajo la condición del anonimato. El testigo agrega que lo procedente era llevar un segundo binomio canino para confirmar o descartar lo que el primero detectó, pero no se hizo.

Para el perito también fue inusual que la investigación sobre explosivos se realizó 24 horas después del incidente, cuando en realidad es uno de los primeros peritajes que debe practicarse sobre los restos de la aeronave.

En el lugar se encontraban ese 25 de diciembre José Armando Constantino Tercero, director de Análisis e Incidentes de la Dirección General de Aeronáutica Civil; Óscar Vera Orea, capitán de Fragata de la Marina; Julio César Chávez Ramos, delegado en Puebla de la entonces Procuraduría General de la República, y Alejandra Flores Ventura, directora de Unidades de Investigación Especializadas de la Fiscalía General del Estado, entre otras personas.

El mismo 25 de diciembre el entonces secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Alfonso Durazo Montaño –hoy gobernador de Sonora–, declaró en conferencia de prensa:

“La Secretaría de Marina ha informado a la mesa de trabajo que sus peritos en materia de incendios y explosivos, después de un análisis exhaustivo y cuidadoso de los restos de la aeronave, no encontraron explosivos o sustancias ajenas al combustible que hayan explosionado dentro de la aeronave accidentada”.

 

 

 

 

 

 

 

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